JORNADA RECREATIVA EN CHASCOMUS
6 DE NOVIEMBRE DEL 2010

Por Claudio Bassetti:

Hola amigos, como verán en las fotos pasamos una jornada espectacular en Chascomus, y eso ya es tener buena suerte. Porque programar esta salida una vez al año y que ese día se combinen buen clima, aguas agitadas (lo ideal para subir nuestra adrenalina marinera) e inmejorable temperatura ambiente, no es lo habitual en esta época del año. Por eso afirmo que el 6 de noviembre pasado sucedió que gracias a esta conjugación climática una importante cantidad de socios del camne, junto a nuestras familias, pudiéramos compartir un riquísimo asado a orillas de la laguna, en las instalaciones del club de regatas de esa ciudad tan tranquila y campestre.

Esta vez fui el primero en arribar a Atalaya (lo que casi nunca sucede conmigo) y allí me encontré con nuestro presidente Gabriel García para entrar a Chascomus con destino al club que tan gentilmente una vez mas nos brindo sus instalaciones de manera desinteresada para que podamos sentirnos realmente cómodos. Luego fueron arribando más amigos y socios hasta que pasamos a formar un grupo numeroso. Preparamos las tres parrillas y las mesas y sillas en el jardín del club, a escasos cinco metros de la laguna. Al mediodía y antes del almuerzo, Gabriel García, Juan Franzese y quien relata nos presentamos en la secretaria del club para agradecer a sus autoridades de manera personal y en representación de todo el CAMNE por la invitación, y les entregamos un presente: un cuadro con un colage de fotos de nuestros barcos navegando en la laguna –fotos del año 2009- y un banderín del CAMNE.

Fue una jornada netamente familiar, más aun que las que solemos pasar en la Saladita. Los niños disfrutaron de nuestros modelos navegando contra las olas en una laguna agitadísima por la acción de vientos regulares. Y nosotros también pudimos poner a prueba nuevamente la estanqueidad y maniobrabilidad marinera de nuestros barcos, como puede verse en algunas fotos.

El asado, esta vez a cargo de nuestro “maestro parrillero” Fabián Coronel, completo y exquisito, lo mismo para el vino; y a la tarde no faltaron los bizcochitos de grasa y las medialunas de Atalaya entre rueda de mate y mate.
Al atardecer emprendimos el regreso con la enorme satisfacción de haber compartido un día de campo y náutica r/c entre amigos.
Hasta aquí mi breve relato. A continuación leerán las impresiones de un querido socio del CAMNE que estuvo con su esposa y su pequeño nieto, y que es mi deseo que su presencia continúe en estas actividades que desde el CAMNE organizamos pensando en todos nosotros.




Por Nestor Linari (texto enviado al presidente del CAMNE Gabriel Garcia):

Es poco lo que te puedo escribir, no porque lo vivido no haya sido suficiente o destacable, sino por falta de imaginación de mi parte para relatarte una jornada tan agradable, placentera, relajante (¡salvo cuando teníamos que correr detrás de Valentino cuidándolo!), apacible y recordada.
Mi mujer y yo la pasamos bárbaro, tanto en lo visual y paisajístico, como en lo social con el resto de la gente del club a la que nos integramos perfectamente. Un lindo grupo, homogéneo, sin discrepancias, con ganas de pasarlo bien y nada más. Casi todos fueron, para mí, conocidos, otro no, pero para Lidia, salvo alguna excepción o cara reconocida de cuando fuera a la pileta de ATC, eran todos, y todas, personalidades nuevas, lo que no impidió que como buenas mujeres, al rato nomás estuvieran parloteando como si se conocieran de toda la vida.

Mi nietito venía "embalado" de antemano, porque no sé qué idea se había formado en su cabecita, pero ya la noche anterior, cuando lo fui a buscar para que durmiera en casa y así poder salir al día siguiente sin tener que pasar a retirarlo, tenía ya un entusiasmo extraordinario. Estaba todo excitado, y en el viaje hasta casa - nosotros dos solos en el auto - no paró de preguntarme detalles, de si la teníamos que ir a buscar a la Abuela, de cómo íbamos a ir, si era lejos, etc. Al llegar a casa bajó y salió disparado a contarle a mi Sra. de su mochila, lo que había traído para el viaje, para jugar allá, etc.
La pasó súper-bien, y habrás visto que es muy sociable, meterete, e inquieto y movedizo. Tu remolcador fue lo máximo para él, y lo disfrutó a lo grande (por lo cual no termino de agradecerte). Vos no te diste cuenta, pero en un momento, estábamos cerca del murallón de la laguna, y vi que vos estabas con su hidroavión en la mano, observándolo, y entonces, por moverlo y farrearlo un poco, le dije que fuera a vigilarte para que no se lo rompieras: salió como un cohete, y vi desde lejos que te encaró y algo te decía, y se metió en la conversación que vos tenías con alguien más allí y en ese momento.

Disfrutó mucho con Dylan Sierra (ya ni bien llegó estaba jugando con él, paleteando dentro de esas piletas vacías), y también con Francisco, un chico un poco más grande que era de allí del club. Ni te cuento cuando fuimos con Lidia a tomar unos cafés en el restaurante del Club, que a él le pedimos un helado, y se lo sirvieron en una de esas mesitas ratonas con taburetes tipo "puff" (bajitos) tipo apartado que hay al costado del salón. Se lo paladeó con todo gusto.

Quizás lo que más me impactó a mí, y seguro que te hará la misma impresión a vos cuando leas esto, fue que cuando empezamos a guardar todo en el auto, en un momento que regresábamos a buscar más cosas, lo levanté y lo senté encima del canto de las maderas que conforman el portón de entrada al Club, sosteniéndolo para que estuviera a mi altura, para preguntarle, así directamente, cómo lo había pasado y si estaba contento, a lo que respondió con todo entusiasmo y alegría, la carita radiante e iluminada de felicidad, que sí, que mucho, pero, y aquí lo notable, que creo LO DICE TODO, agregó - solito - "mañana quiero que me traigas de nuevo aquí". Te imaginarás mi sorpresa, y no te puedo contar los esfuerzos para convencerlo de que no era posible, que esto había sido una invitación, que estábamos lejos, que no era posible, que otra vez, etc., lo que siempre se dice en estos casos.

En el Regatas, aparte de los chicos, pudo usar y jugar con su hidroavión, y también con dos mini-barriletes que habíamos llevado. El barrilete que llevó Nino (una "abejita"), y otros más grandes míos (espectaculares, son 6 en serie que vuelan simultáneamente, con largas colas de colores diversos) ni los sacamos del auto porque de entrada vi que no había lugar suficiente como para remontarlos.
De ahí nos fuimos a dar toda la vuelta a la laguna por la Avenida de Circunvalación, y continuó regocijándose con todo lo que veía: animales, puentes, brazos de la laguna, pájaros, etc.
No sé si algo de todo esto te servirá, porque además es mucho y principalmente del chiquito, pero así fue cómo nos sentimos y la pasamos: muy a gusto, muy bien, en buena compañía, y con ganas de repetirlo en cualquier momento y oportunidad.

Espero no se te ocurra "copiar esto textualmente", porque esa no es la intención ni el fin, sino tratar de colaborarte en lo que me pediste, darte alguna idea de algo, o recordarte alguna situación o momento, pero nada más, y eso porque así fue tu requerimiento, de lo que ya te previne que ibas por mal camino.

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